29.8.09

"EL PRIMER PARAÍSO, ODETTA..."


El Primer Paraíso, Odetta, era el del padre.

Había una alianza de los entidos en el hijo

-varón o mujer-

debido a la adorción de algo único.

Y el mundo, en torno, 

sólo tenía un diseño, el del desierto.


En aquella luz oscura y sin fin,

en el círculo del desierto semejante a un poderoso regazo,

el niño gozaba del Paraíso.

Recuérdalo; había sólo un Padre (no había madre).

Su protección

tenía una sonrisa adulta, pero joven

y levemente irónica, como siempre tiene quien protege

al débil, al tierno -varón o mujercita.


Has estado en este Primer Paraíso

hasta hoy: y como eres mujer

nunca perderías su recuerdo ni dejarás de venerarlo.

Serás adorada, por naturaleza... Pero antes

de volver a ti, para advertirte contra los peligros

de la religión, quiero contarte la historia

de tu hermano, que tiene el mismo sexo que Dios.

También él, en tiempos en que era verdaderamente niño

(más niño aún que cuando estaba en el vientre materno

o cuando sorbió la primera leche del pecho),

vivió en ese Primer Paraíso del Padre.


El odio surgió de improviso, sin razón.

El regazo que era como un sol cubierto de nubes

dulces y fuertes, el regazo de aquel Hombre

inmenso y único en el desierto,

se convirtió en un oscuro fondo de pantalones, 

se envileció, perdió la inocencia

en el recelo de no ser más que humano.

Había llegado el día

en que el puro horizonte del desierto

se pierde en un silencio y en un color menos perfecto,

y se empiezan a ver las primeras palmeras

y el primer camino aparece, mudo, entre las dunas.


Así el niño atravesó el desierto del Primer Paraíso:

que permaneció atrás, en el tiempo soñado

de una verde región surcada por filas transparentes

de álamos, o en una gran ciudad provinciana.

El niño cayó de cabeza sobre la tierra,

perdió el nombre de Lucifer y adquirió, al mismo tiempo,

el de Abel y el de Caín (esto, al menos, es válido

para algunas tierras rosadas, mediterráneas, y para éstas, verdes,

donde las monjas lo enseñan a una Odetta laica).


Estas tierras, fueron del Segundo Paraíso.

Hubo alli una madre (llamémosla adoptiva) que, en tu caso,

tuvo ticas pieles que olían a precoces primavera.

Qué terrestre, qué dulcemente terrestre,

fue su dulzura de niña pequeño-burguesa

que no desea para sí todas las queridas cosas aprendidas,

sino para ese hijito suyo que pasea,

también él perlado por la frescura de las prímulas...


Corría un río (en tu caso, el Po) en ese Paraiso:

porque la casa donde los padres "adoptivos" viven 

después del matrimonio siempre está en las cercanías de un río.

Y si no de un río, del mar o de una cadena de colinas.

Los frutos crecían por sí solos, con nombres maravillosos:

manzanas, uvas, moras, ciruelas; y las flores, las inútiles flores,

no contaban menos que los frutos; también sus nombres

eran seductores: prímulas, o girasoles, 

o lirios, o mugetes y hasta orquídeas, en las fiestas.

El sol, allá arriba, era por cierto un amigo,

dulcificado por la inocente idea que la madre

comunicaba a su hijo pequeño que llevaba de la mano;

y así como nacía a la mañana, moría al atardecer,

cediendo el puesto a esas estrellas que el hijo, obediente,

apenas debía ver para abandonarlas enseguida a su silencio.


¡Pero esa madre no era inocente, como él creía!

Así, el mismo odio irracional -que había nacido por sí solo,

como un fruto o una flor, en el Primer Paraíso-

nació también en el Segundo. Nuestra existencia

no es más que un insensato identificarse con la de los seres vivos

que algo inmensamente nuestro nos acerca.


Humo, pues, la madre pecadora ante el fruto

cuyo misterio resucitaba los días del Primer Padre,

¡tan anteriores a aaquellos del verde Paraíso lombardo!


Resplandeció nuevamente el sol del desierto

sobre aquella pequeña manzana, deseo de modestas existencias.

El habitual sol de cada día permanecía aparte,

aislado como en un imprevisto invierno; mientras que el otro,

estupendo, ardía: medida con la cual calcular siglos y miserias.

La madre, pues, que no era sino su propio niño,

mordió con maternal inocencia, con filial inconsciencia,

aquel fruto estival. Enseguida el segundo padre, el adoptivo

-que, ante el primero, era como el exanime

sol invernal comparado con el de los Primeros Veranos-

siguió su ejemplo, débil hombre de la tierra,

fácilmente tentado y fácilmente corrompido.


Pero también con él nos habiamos identificado:

porque como nosotros mismos no podíamos existir:

podíamos existir sólo si éramos el padre, la madre.

Pecamos con sus mismas bocas, con sus mismas manos.

Y el Primer Padre nos expulsó también del Segundo Paraíso.

¡Dos son, pues, los Paraisos que hemos perdido!

Tomados de la mano de los padres nos encaminamos por las calles del mundo.

Lucifer se distinguió de Abel y siguió su destino:

acabó en la oscuridad más negra. Abel murió,

matándose con el nombre de Caín.

En suma, no quedó más que un hijo, un solo hijo.


Después de muchos milenios hubo la primera simiente,

y otro milenio después de este acontecimiento

fue designado un Rey patrno de los hombres multiplicados.

¡Ah, cuántas ánforas coloreadas! Debimos ganarnos el pan

y esto empezó a apoderarse de nosotros, y a perdernos

en una falsa idea de nosotros mismos, en el infierno actual.

Por ese camino, pues se encamina tu hermano Pedro.


Mas ¿por qué, al exponerte esta Teoría de los Dos Paraísos,

he hablado de tu hermano Pedro, y no de ti?

Es sencillo: poruqe si no existiera su historia de hijo varón,

tu propia historia no podría compararse con nada

y ni siquiera podríamos empezar a hablar de ella.

No hubo una Lucifera, ni una Abela, ni una Caína:

tú debiste permanecer, pues, en el Primer Paraíso.

O al menos, ése es el que debieras recordar, con el verdadero Padre:

y así es, en efecto. Por eso eres infinitamente más vieja

que tu padre adoptivo, del cual estás enamorada,

que tu madre adoptiva, llamada Lucía,

que tu hermano Pedro, ejemplo de la existencia toda.


Tú, pobre niña, te has identificado con cada uno de ellos:

y no sabes que existes desde antes que ellos nacieran,

única adorada obediente al Primer Padre.

¿Qué debería valer más: tu identificación o tu ser?

Tú no sabes elegir, tierna Odetta, porque estás ciega:

así has elegido, así has vivido. Y te debates

inútilmente, perdida entre un recuerdo demasiado hermoso

y una realidad que te lleva del sueño a la locura.



Pier Paolo Pasolini

Teorema.



---

Nuestra existencia

no es más que un insensato identificarse con la de los seres vivos

que algo inmensamente nuestro nos acerca.

---


23.8.09

DEL MUCHACHO BORRACHO

Por la calle del puerto
da un paso, un par de pasos.
Pero no huele a puerto; huele a potros y pastos.

Va con la borrachera
surgiendo de sus tacos,
y le crecen dos botas
como en mitad del campo.

Aunque ahora no lo monta
se duerme en su cabalo.
cierra sobre las crines
sus ojos de muchacho.

Cerca del marinero,
cuando el sol le da el alto,
dos alas le descubre
al caballo en sus flancos.

Y por el cielo azul,
volando y galopando,
se va mientras vomita
la ciudad hasta el campo.


ELEGIA ARGENTINA
Para mi madre

Los caballos se bañan en el río
y yo me baño en el río con los caballos.
sus crines y sus colas
son de agua sobre el agua,
como fuentes que fluyen
desde la arena al aire.
y yo me baño en el río
pero bebo las crines
y las colas de los caballos.


El agua rueda desde Dios
y se desliza por sus ancas
y se bifurca en mis caderas.
Más que el río y la lluvia,
sus crines me humedecen
el pelo.
Es una tarde de verano,
de un día que no existe,
y en un país que no se tiende,
ya,
a la sombra de sus caballadas.

Esta tarde, Dios habla
en los saltos del río
para nombrarme caballos
que todavía yo recuerdo.
Caballos que la lluvia volvió de lluvia
y que se fueron tormentosos,
hasta que el sol los evaporó.
Y recuerdo el caballo
que murió con un ojo estallado por su dueño,
cuando mi madre era muchacha
y los carreros la saludaban
con el mismo silencio
que las dos torres de nuestra casa.

Y recuerdo otros caballos
que galopé en el sur
y que montaba en pelo
por una laguna de sal,
contra el viento que olía a mar, hasta que la lluvia
lolavaba en la arena.
Y recuerdo caballos que fueron de mi tatarabuelo
y que eran iguales a los míos,
iguales a todas las caballerías
tormentosas por estas tierras.

Son los mismos caballos
que se bañan en el río
y que Dios llama por sus pelajes
con palabras que suenan
como los nombres de los ángeles.
Porque el pelaje de los caballos
tienen nombres angelicales
y la palabra azulejo
traspasa todos los cielos.

Dios les habla y me habla
con las mismas palabras
cuando el ruido del agua
es el silencio de todos los campos.
Los nombra y me nombra
en un país que no se tiende,
ya,
a la sombra de sus caballadas.
Y es una tarde de verano,
de un día que no existe
o que existió sólo en la pampa.
Pero montado en los caballos
siento mi cuerpo contra el río,
nado entre crines y galopo a Dios
y mis ojos se hunden
profundizados en su pecho.

Dios juega con los caballos
en sus manos,
palmotea y sonríe a los más humildes,
a los más castigados;
al que conoció mi madre cuando era muchacha,
muerto con un ojo menos
y que bajaba hasta el río sin descubrir la razón de sus heridas,
y a todos los que rodaron
cuando los hombres afirmaban
que el cielo era para los hombres,
que las tierras eran para los hombres
y que las tardes no eran como yeguas
tendidas entre ángeles.

Yo entonces no conocía
el cielo de los caballos,
pero rezaba por ellos todas las noches,
y era un niño que rezaba por los caballos de Dios,
y era un niño al que Dios
perdonaba sus insolencias
porque rezaba por los caballos
y lloraba poe ellos
y les prometía un dios omnipotente,
que los convertiría en ángeles
aunque los hombres se negaran.

Un Dios con el que soñaba mi madre
cuando era muchacha
y ya me descubría
descalzo por la arena.
Cuando los carreros eran silenciosos
como las torres de nuestra casa
y los jazmines eran argentinos
porque eran nuestros,
dando la vuelta al patio
hasta la noche,
en que la patria era en el cielo.


EL ÁRBOL

No hice un río en la tierra
ni he sudado
al sol lo necesario.
No he cavado, no he roturado, no he plantado
un sólo árbol.

No lo he visto crecer desde mi pala,
no lo he visto nacer como hembra joven
llenando de ojos verdes
y húmedos
todo el viento.

No lo puedo mirar
como costilla mía,
mi puño en el hondón
que me deja en el pecho.

No puedo pedir sombra para mí, todavía.


PRENDO LA RADIO DEL COCHE

Prendo la radio del coche,
cierro las puertas y ventanas
y me alejo.

Que los ruidos
se gasten solos
mientras camino entre los árboles.

A veces siento
que alguien nos encerró
con llave
en este mundo.
Lo mismo que hice yo,
pero a lo grande.



Héctor Viel Temperley.

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tarkovsky
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19.8.09

.

No conozco mejor definición de la palabra arte que ésta: "El arte es el hombre agregado a la naturaleza", la naturaleza, la realidad, la verdad, pero con un significado, con una concepción, con un carácter, que el artista hace resaltar, y a los cuáles da expresión, "que redime", que desenreda, libera, ilumina. Un cuadro de Mauve o de Maris o de Israels dice más y habla más claramente que la misma naturaleza.

Vincent Van Gogh
.

16.8.09

CANCIÓN DE LA QUE REGALA EL MUNDO AL NIÑO
LF


Ya despierta el dueño mío
y el dueño del sol también,
y del rocío de las hierbas
que en su sonrisa vuelvo a ver.

Alegría del benteveo,
porque es claro que bien te ve,
y del zorzal, porque algún día
te enseñará a silbar como él.

La rama agacha su columpio
para el pensil del va y ven
y quiere alzarte en su hombro el árbol,
San Cristobalón montés.

El blancor del día se hace ángel
y llega en puntas de pie:
viene a ofrecerte de juguete
el mundo-coco, el mundo-nuez.

Hasta la víbora del cerro
(el amor da siempre bien,
y cada uno lo que puede),
te mandará su cascabel.

Si fuera manca, con mis dientes
te mecería mal o bien,
y ciega, es claro que un lucero
me alumbraría de una vez.

Que a todo riesgo escapes siempres
como la mar a toda red,
y que la lluvia y el relámpago
se paren por verte crecer.

Y aquí está el sueño de tres noches:
que tú, enanito, fuiste quien
quitó las botas al gigante
y ya su fuerza tuya fue.

Mas tu bondad era lo fuerte
y más que el sol y que la miel.
Las bendiciones te seguían
como jamás a papa o rey.


----
menosiempreesmas.
----


18.7.09

El ángel de las botas
HVT

Como botas de ahogado,
mis botas junto al mar se han azulado.

Mis botas sin jinete
y en espuma de mar, no de caballos.

Sus puntas ya no sienten
mi cuerpo en los estribos, casi alado.

Y mis piernas no surgen
de su cuero, tirante hacia lo alto.

Sin botas por la arena,
corro hasta ellas sonriendo, y con mis manos

las alzo. Y frente al agua
las afirmo de nuevo, arrodillado.

Surgiendo de mis botas,
como a golpes de viento se ha formado.

Y por olerlo rueda
el mar hasta mis botas, disparado.

En medio de su cuerpo
crecen olas, lamiéndolo y quebrándolo.

Azul de brazo a brazo,
sus pulmones son cielos destrozados.

Cintasblancas y azules
atan su pelo al sol. Y es todo blanco

desde las cortas alas
hasta el vientre. Mis botas más abajo.

Volteadas por el viento,
mis botas caen al fin. Y arrodillado

abrazo más que viento.
Abrazo el ángel que hice con mis manos.


De la niña muerta
HTV

Tenía la altura,
tal vez, de mi pierna.
Midiendo mi pierna
me parece verla.

Cuando por las tardes
jugaba en la arena,
le pedía un balde
por jugar con ella.

Yo jugaba al ángel,
al medirla y verla,
de velas azules
y moños de velas.

Para el mediodía,
de mi sombra cerca,
jazminero bajo,
al andar, era ella.

Ni la flor ni el cielo,
con blancas orejas,
pudieron mimarla; menos tiernos eran.

Vivió en la medida
que planta la hortensia.
Cojo es mi recuerdo;
la llevo en la pierna.

--

pránáyáma.

--

13.7.09

Fragmento del capítulo
LACOONTE

(...)
Así, podemos ver que el principio del cine no es algo que le lloviera a la humanidad de los cielos, sino que ha ido creciendo desde lo más hondo de la cultura humana. Nos parece que este principio cinematográfico crece y se desarrolla dentro el propio cine; y que, dado que todas las formas de cine están determinadas por la naturaleza de la sociedad que las crea, es en la forma más alta de organización social -la nuestra- cuando estamos avanzando hacia el pleno entendimiento de la estética de esta forma artística, es decir hacia un nivel de comprención en el que todos y cada uno de los logros artísticos contribuyen en favor de una imagen cada vez más clara de los principios que la sustentan. En esto se refleja la esencia de nuestro sistema: en que la sociedad se construye sobre la premisa de ser la generalizaciónmás perfecta deaquella unidad a partir de la cuál se construye el ser humano.
Nuestro sistema es una sociedad que es humana en su grado máximo, la única forma posible y genuina de sociedad humana, impregnada como está por la imagen del hombre, en beneficio del cual se creó el sistema. En estética, me parece, esto se refleja sobre todo en el hecho de que, en los logros más avanzados de cualquier forma artística, los principios se esa forma artística se acercan al máximo a los primeros principios de todo arte. Algunos hombres tuvieron una genial previsión, capaz de adelantarse a su época y hacer frente a las estructuras sociales destinadas a la postre a dar origen a un sistema como el nuestro, pero su genial perspicacia queaba fatalmente distorsionada y emborronada por reflejarse en la conciencia típica de un sistema respecto al que eran deliberadamente antagonistas, pero cuyas menten no podían sino reflejar.
Ése era el caso, en mi opinión de Scriabin* en el arte de la música. Lo que estamos describiendo en este estudio como una secuencia en el arte de la forma cinematográfica -a saber, la progresión encuadre/plano/montaje/cine sonoro- se hace eco exacto de la concepción que tenía Scriabin de la música. Pero mientras en su caso se trataba de una intuición aislada que se encarnaba enla manera y estilo individuales de un artista genial, en nuestro caso, creo, no se trata deun estilo o tendencia aislados; es el resultado de un entendimiento quepuede alcanzarse colectivamente a partir de los principios de todo un ramo de nuestra cultura, o más bien de toda una tendencia dentro de una forma artística: el cine. Esta precisión es necesaria, no vaya a ser que de nuevo me acribillen a pedradas por ignorar otras tendencias que están inextricablemente unidas a ella y de las que está tejida la completa urdimbre de una obra de arte cinematográfica. Y es que en cada parte constituyente de una producción cinematográfica vemos reflejado en el conjunto el principio de su más pequeño elemento (de la forma cualitativa apropiada), igual que en la obra completa vemos que el cine en su conjunto es -no sólo visualmente, sino en su composición total,o sea, en su forma- un reflejo de la misma cosa, del hombre.
(...)
Cuando decimos que en las estructuras fundamentales de la estética cinematográfica está contenida la naturaleza única del fenómeno cinematográfico -la creación de movimiento a partir de la colisión de dos formas inmóviles- no tratamos del movimiento natural, físico, sino algo que tiene que ver con el funcionamiento de nuestra percepción. No es sólo es éste el fenómeno primario de la técnica cinematográfica; es sobre todo un fenómeno primario de la capacidad de la mente humana de crear imágenes.
Y es que, en sentido estricto, lo que se produce en este caso no es movimiento; más bien, nustra conciencia despliega su capacidad de juntar dos fenómenos separados en una imagen generalizada: fusionar dos fases inmóviles en una imagen en movimiento.
Cualquier otra interpretación del fenómeno básico del cine (y de las correspondientes conclusiones que de ahí surjan) no sólo sería falsa respecto a los hechos, sino que además sería puramente impresionista.
(...)

SERGEI EINSENSTEIN


--
* Alexander S. Scriabin (transcrito también Skryabin) (1871-1915), pianista y compositor ruso, cuyo "Poema de fuego" (conocido también como "Prometeo"), escrito en 1913, contiene en la partitura una línea para un teclado de luces que controle el juego de colores en una pantalla que debe acompañar a la música. Einsenstein mencionó también a Scriabin en "La cuarta dimensión del cine", en 1929; véase en inglés Writings, 1922-1934, cit., págs. 183,186,187.

24.6.09

Fragmento de:
LA RABBIA - Un filme en dos partes-
Pier Paolo Pasolini


-------------------------------
La clase que da supremo valor
a sus pobres mil liras
y sobre eso, crea una vida
apenas capaz de iluminar
la fatalidad de la muerte.
-------------------------------


Vuelvo del cosmos, compañeros
mi humilde experiencia, técnica,
resume, ahora,
la que será la vuestra,
la de vuestros enemigos,
la de vuestros dirigentes políticos,
y la de los poetas.
Desde allí arriba, compañero Khrouchtchev,
todos éramos hermanos,
burgueses y obreros,
intelectuales y subproletarios,
¡Rusos y americanos!.
Lo sé, compañero Khrouchtchev,
que era una ilusión óptica,
y que al contrario
todo era vasto e irremediable
era el abismo que habita en nosotros,
por lo que volábamos en el cosmos,
y los miles de millones de
miserables pegados a la Tierra,
como insectos desesperados.
Por lo tanto haría falta
que los caminos del cielo
sean los de la fraternidad y los de la paz,
quiero decirle esto como mi último
y más grande deber
porque, compañeros y enemigos,
políticos y poetas,
la Revolución quiere una sola guerra,
la que se encuentra dentro del espíritu
la que deja en el pasado
los viejos caminos sangrientos de la tierra.




--
PPP.
mialmaconvos.
delnofinitiresvamenpitero
--



18.6.09

"... el espectador finge que se lo cree y yo juego a que es una realidad. Digamos que hay una complicidad, una complicidad. Entonces el desafío está en lograr que las acequias, los canales te transporten a la realidad del corazón, o sea, a los sentimientos.
Porque si yo veo que todo es un truco o que todo es decorado pierde, y yo no te voy a conmover. Y el fundamento de toda película, de todo cine, de toda obra es lograr emoción."



Fragmento de una entrevista
a Leonardo Favio

11.5.09

SANAR
(J.D.)
Las lágrimas van al cielo
y vuelven a tus ojos desde el mar
el tiempo se va, se va y no vuelve
y tu corazón va a sanar
va a sanar
va a sanar.

La tierra parece estar quieta

y el sol parece girar

y aunque parezca mentira
tu corazón va a sanar
va a sanar

va a sanar
y va a volver a quebrarse
mientras le toque pulsar.


Y nadie sabe por qué un día el amor nace

ni sabe nadie por qué muere el amor un día

es que nadie nace sabiendo,
nace sabiendo

que morir, también es ley de vida.


Así como cuando enfríe
van a volver a pasar

los pájaros, en bandadas,

tu corazón va a sanar

va a sanar
va a sanar.

Y volverás a esperanzarte
y luego a desesperar
y cuando menos lo esperes

tu corazón va a sanar
va a sanar

va a sanar

y va a volver a quebrarse
mientras le toque pulsar.



--

el cuerpecito, mi primera imagen
mi
él
primera
cuerpecito
imagen.
t e e x t r a ñ o .
mucho.
--

3.5.09

EL PAIS DE LA LLUVIA Y LA DISTANCIA
RGT

Todo esplendor termina, las grandes voces callan,
se agosta el verdemar de las praderas
pero aquello más hondo y entrañable que fue
perdurará en la memoria inapelable,
allí donde el poema impreciso vigila
esperando que vuelvan los dioses del destierro.

Pues también la memoria tiene sus avenidas
de luces silenciosas y esquinas recoletas
y su orilla pasando por el hilo del sueño.
El olvido se cansa de llamar a su puerta.

El zaguán es quien vela mientras la casa duerme.
Hubo uno en la infancia, y el recuerdo
puso una vez allí su magnolia foscata
y en la puerta cancel yo dibujé una tarde
el país de la lluvia y la distancia.


----
"nos queda la memoria como único cementerio"
[CB]
----

.

19.4.09

PERCEPCIÓN FÍLMICA DEL MUNDO

usar la cámara como un ojo fílmico más perfecto que el ojo humano para explorar el caos de los fenómenos visuales que llenan el universo.

El ojo fílmico trabaja y se mueve en el tiempo y en el espacio para captar y registrar impresiones de manera muy diferente a la del ojo humano. Las limitaciones impuestas por la posición del cuerpo o por lo poco que podemos captar de un fenómeno en un segundo de visión son restricciones que no existen para el ojo de la cámara, que tiene una capacidad mucho mayor.

No podemos mejorar la capacidad de nuestros ojos pero siempre podemos mejorar la cámara.

----

...Soy un ojo fílmico, soy un ojo mecánico, una máquina que les muestra el mundo solamente como yo puedo verlo.

En adelante y para siempre prescindo de la inmovilidad humana; yo me muevo constantemente, me acerco a los objetos y me alejo de ellos, me deslizo entre ellos, salto sobre ellos, me muevo junto al hocico de un caballo al galope, me introduzco en una muchedumbre, corro delante de tropas que se lanzan al ataque, despego con un avión, caigo y me levanto con los cuerpos que caen y se levantan.

Liberado de la tiranía de las 16-17 imágenes por segundo, liberado de la estructura de tiempo y espacio, coordino todos los puntos del universo, allí donde puedo registrarlos.

Mi misión consiste en crear una nueva percepción del mundo. Descifro pues de una manera nueva un mundo desconocido para ustedes.

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Pero no basta con mostrar fragmentos de verdad en la pantalla, partes separadas de verdad. Esas partes deben organizarse temáticamente para que el todo también sea una verdad.

DZIGA VERTOV



Balthasar
Joan Cortés Fàbregas


http://www.notodofilmfest.com/index.php?corto=14299



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ya no se si respiro

----

10.4.09

COMIENZO PLANETARIO
LF


Roto el cordón umbilical
que lo ata al Más Allá
el hombre avista
lo celestial del mundo y de sí mismo.
El hombre de la masa fue el genio analfabeto
que inventó el hacha, el arco,
la rueda, el bote,
la vela marinera y el molino de agua.
(El hombre de la masa fue siempre de más ojo
que la Teología y las Sorbonas.)
Ellos, los amos, no conocen
pensamiento más alto
que el alza y baja de valores
augustos de la bolsa.
¡El mamón vertical de alma arrodillada!
¿Hasta cuándo
la justicia será filantropía
a cargo de matronas recargadas
de ardor redentorista, de joyas y enjundia?
¿Hasta cuándo el pasado será la tumba del presente?
El suceso que viene
es algo más que el logro de pan y de alfabeto.
Se trata
del barrido del cuerpo y el alumbrado del espíritu
entre un fragor de aurora y de cadenas rotas.
Ellos, los amos, creen en el infierno
y el paraíso ultramundanos,
mas no creen en que el hombre pueda disponer de su suerte.
Creen en el progreso de la máquina y en el del alma no.
No en que el hombre puede
marchar delante de sí mismo.
¿Para el buen nadador no es el nado una danza
sobre las fauces del abismo?
¿Podrá el petardo atómico más que los puños de la historia?
Que el hombre abdique al fin su temor reverendo
e invada su futuro.
Su sombra quedará detrás de sus talones
junto con el estado y con los dividendos.
Se asfixiarán las viejas patrias
dentro de sus aduanas y fronteras.
Y la ciudadanía universal se alzará sola
igual que la semilla enterrada en el surco.
Y será el recomienzo inaugural del Hombre.



----

----



6.4.09


posiblemente el espacio que hay en casa
no sea tuyo
sino uno
el espacio

de cualquier modo
es triste.



...

4.4.09


EL CABALLO MUERTO

RGT

Media noche. Sobre las piedras
de la calzada hay un caballo muerto.
Añun faltan cinco horas
par que venga el carro de "La Unica"
y se lo lleve. Ese caballo viejo,
hedoroso de sangre coagulada,
ese pobre vencido, fue un obrero.

Un hermano del pájaro, un hermano del perro.
Fue el hermano del caballo que anduvo bajo el sol,
que anduvo bajo el agua, que anduvo entre los vientos
tirando de los carros
con los ojos cubiertos.
Fue el hemano caballo. Ninguno irá a su entierro.




ESCRITO SOBRE UNA MESA DE MONTPARNASSE
RGT

Una tarde, por el ancho rumor de Montparnasse,
por ese aire de provincia tan confianzudo y claro
-cada ventana paga su pedazo de sol con una canción-
anduve bebiendo el buen vino rojo y alegre como una canción
rojo y alegre como una revolución.

Y entonces pensé: ¿qué haré ahora de mi vida?
Tengo dos amigos, un saxofonista y un vendedor de globos.

Ellos me han dicho: viene el invierno y eso es terrible.

Los gatos se calientan al sol pero un hombre necesita
de la buena lumbre, de la buena carne y de la mujer
siquiera dos veces a la semana.

Algunas mujeres me han detenido en Montmartre
pero me piden cigarrillos y cien francos
y yo sólo puedo darles ágiles besos casi inéditos
y hablarles de mi país sin que ellas me comprendan
y decirles que Blanca Luz está en México
sin que ellas me pregunten quién es Blanca Luz.

Una noche bajo la vieja luna de París degollada en los techos,
-la luna que alumbra a los enamorados y los cobardes-
yo vi cómo en un alto balcón
se amaban un muchacho y una muchacha.

Vengo de Buenos Aires, digo a mis amigos desconocidos,
de Buenos Aires que es tres veces más grande que París
y tres veces más pequeña.

Y aunque mi sombrero y mi corbata y mi espíritu canalla
sean productos perfectamente europeos
soy triste y cordial como un legítimo argentino.

Diría: soy un pobre muchacho abandonado aquí
como una valija rotulada en todas las aduanas del mundo
y quisiera irme al Turkestán poruqe Turkestán es una bonita palabra
y mi amigo Michel Berboff nació en Turkestán.

Pero si yo pudiera llevar a la práctica algo que hace días reflexiono:
¡Ponerme a gritar sobre la Torre Eiffel con afilados gritos
para que venga una mujer y me ame!

¿Conocen ustedes el Neuquén?

Allí hay cabañas de troncos de árboles
y pulperías en donde venden cojinillos y libros de Maurice Dekobra.
¿Y Tucumán? En Tucumán sólo pueden buscarse la noche en los ojos de sus
mujeres y las guitarras de sonoras y floridas parecen patios.

¿Y Mendoza? En Mendoza los niños saben cantar
porque han nacido al borde de las acequias.

¿Y La Rioja? Yo anduve por ahí adolescente y barbudo como un gitano
y perdí una elección con cincuentra pesos y una vaca,
absorto, como Buster Keaton.

¿Y Santa Fé? En Santa Fé viví treinta días en un convento
con ocho frailes fransiscanos que iban doblándose hacia el suelo.
Los duendes venían hasta mi cuarto trayéndome briznas de sol
y por la noche se oculta en las hornacinas
para hacerles señas a los perros sin dueño y a los viajeros extraviados.
Nosotros tenemos además estaciones abandonadas, pozos de petróleo
y escuelas rurales, como en los cuentos de Bret Harte.
Pero lo que no tenemos es la alegría verdaderamente constante,
la risa verdaderamente pura,
el corazón verdaderamente libre.
Y no se hable de mi corazón.

Yo quisiera
anunciar la función en los circos
dando puñetazos a las estrellas rojas.
Yo quisiera escupir los vidrios de un expreso de lujo,
para que rabien los millonarios.
Yo quisiera interrumpir todas las comunicaciones telefónicsa
para ver si encuentro una palabra, una sola palabra para mí
y abrir toda la correspondencia del mundo por ver si alguien,
una sola persona tiene un recuerdo, un solo recuerdo para mí.
Yo quisiera explotar una bomba, derrocar un gobierno
hacer una revolución con mis manos amigas del cristal, de la luz,
de la caricia
-destruir todas las tiendas de los burgueses
y todas las academias del mundo-
y hacerme un cinturón bravío de rutas inverosímiles como Alain Gerbault
para que venga Blanca Luz y me ame.


*

30.3.09

Capítulo XII
EL CINE DE MAÑANA

(…)

Los monopolios han extraviado al cine de su verdadera misión. El verdadero cine del porvenir, el que ha estado elaborándose desde treinta años en una parte cada vez más extensa del viejo continente, será aquel en que el trabajo colectivo dará toda su fuerza a las personalidades, a los individuos, a los artistas; aquel en que el comercio internacional permitirá a los países expresar su propia alma con plenitud, dándose a conocer mejor gracias a las películas; aquel en que el público tendrá modo de solicitar obras que correspondan a su gusto y a sus deseos más profundos; finalmente, aquel en que cada progreso técnico irá acompañado de un mejoramiento de las formas artísticas, y más aún, del contenido, y finalmente, de la cultura de todos y de cada uno.


León Moussinac, que ha llamado a este último medio siglo la edad ingrata del cine, describe su porvenir en conclusiones que recogemos aquí como propias de este pequeño libro:

“El cine va a iniciar la etapa de su juventud… Expresará el combate del hombre y el combate de los pueblos que tratan de hacerse dueños de sí mismos y de la naturaleza. Así será, al fin, la expresión de este Renacimiento del Mundo que los hombres y los pueblos han emprendido con su sangre y que lograrán a fuerza de pensamiento y de experiencia. Será verdaderamente una nueva etapa de la civilización; pero el cine no alcanzará la cúspide de su perfección sino cuando los pueblos hayan alcanzado la cúspide de la libertad… El cine, en su forma definitiva, dirá la unidad humana. Para eso ha nacido.”

EL CINE – Breviarios
G. Sadoul
(1948)

25.3.09

CANCIÓN DE LOS NIÑOS CON HAMBRE
a González Pacheco
LF

¿Qué aún se ignore que el hambre es
peor que todos los inviernos?
Se me saltan los ojos
y los pulsos, ebrios.
Mi rebelión aúlla oscura
más que en la nieve lobo hambriento.
Cantaré como los piratas
pulsando con el viento
y el alma desterrada
el cordaje velero.

Que ignoréis lo demás, no importa:
hay niños con hambre, sabedlo.
Niños que lloran
con llanto de hombres, oh cielos.

Para que ocurra,
sabedlo,
que el sanhedrín de mercaderes
que regentea el mundo entero,
y los que guardan sus espaldas,
esté contento, estén contentos…
(por la hidrografía,
ay, del llanto ajeno,
navega la flota
de los monederos)
el mundo, el mundo se contempla,
ved, de sí mismo prisionero,
de su propia dureza, digo,
igual que un río de sus hielos.

Y tiene que haber y hayle,
es cierto,
ríos de hormigas, cordilleras
de falsía y desprecio
(palomas empollando
huevos de víbora estoy viendo)
y tan profunda erudición
de desencanto y sufrimiento,
y tantos rincones del alma
con telarañas y murciélagos,
y Jobes vestidos de lepra
sin más báculo que el lamento,
y golpes de tos o de sangre
en que alienta todo el infierno
como en ola de tempestad
todo el océano.

¿Infierno? No,
que no hay infierno:
hay corazones congelados.
Eso es todo, sabedlo.

Gentes que hablan con palabras
más encendidas que los besos
justamente cuando se miran
con ojos de témpano.
Oh, todo eso,
en tanto discuten el mundo
diplomáticos y barberos,
y las ganancias de los rábulas
como tumores van creciendo,
y doquier hay niños con hambre,
o muertos de hambre ya, creedlo,
y hay que los ángeles del hombre
(los tiene el hombre aún, no miento)
tapan sus ojos con sus alas
para no ver, para no verlos.

¿Para qué el mundo, entonces?
¿Y para qué los parlamentos
o los motores o los héroes
o el verso?
¡Y no preguntes para qué
siglos de rezos!

Si a alguien colgara yo mi pena
le quebraría el cuello.
Mordiendo los sollozos
madrugaré a chiflar al viento,
el que hurta los robles podridos,
el que cabalga los incendios.

Porque he aquí
que yo traigo un secreto:
el alma nocturna del hombre
va amaneciendo.
Y un día van a jubilarse
al fin los monederos,
y ese día comerán todos,
aun los más trágicos hambrientos
de hambre de pan o de espíritu.
Y tan sólo por ello,
el mundo corcovado
de fraudes y de inviernos
va a renacer un día:
ya renacer lo veo
temblando en la luz cual patito
recién egresado del huevo,
y ya su ritmo de cuna,
oh cielos,
y una canción de cuna
al mundo van naciendo
y aletea, aplaudiendo, el ángel
que el hombre aullante lleva adentro.



...
por la hidrografía,
ay, del llanto ajeno,
navega la flota
de los monederos
...


24.3.09

MUDRÁ
Un gesto de cariño

un gesto de pacificación
un gesto de tolerancia.


Un gesto sentido

un gesto profundo
un gesto de bendición.


Manos que acarician

manos que realizan

manos que toman las manos
de los compañeros

como diciendo a cada uno:

"cuenta con mi amistad,
soy tu amigo"


Sea cual fuere, el gesto del Yôga
transmite la fuerza y el amor

que brota de la esencia del alma
e irrumpe por las propias
manos...

¡Eso es mudrá!




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el café con dos cucharaditas de azúcar
...


9.3.09

Creía yo
MF

No a todo alcanza Amor pues no puede
romper el gajo con que Muerte toca.
Mas poco Muerte logra
si en corazón de Amor su miedo muere.
Mas poco Muerte logra, pues no puede
entrar su miedo en pecho donde Amor.
Que Muerte rige a Vida, Amor a Muerte.

15.2.09

JAZZ BAND
RGT


El hombre del pasilo se estremece al pasar por la cámara del dínamo potente en donde sólo tiene entrada un muñeco azul, de ojos azules y ademanes azules.
Yo soy el hombre del pasillo.
Nuestra tristeza de hierro, nuestro silencio de hierro, nuestra alegría de hierro.
Entremos al bar, la noche está afuera, como el mar. El bar parece un puerto.
Yo vi sus luces rojas desde lejos.
La noche se tendía a sus pies como un animal herido.

Allá arden las avenidas gritando letreros luminosos al espacio infinito.
La luna igual que tú, eh, apártate, porque el jazz romperá sus platillos sobre tu peluda cabeza. Córtate la melena y la vida te será más fácil. Enciende un cigarrillo rubio como esta copa de whisky dulzón que paladeo junto con la vez de la muchacha del bar.
Entra un contrabandista de licores.

Abre las piernas, descontorsiónate en el chárleston epiléptico y bullicioso, reconcíliate con la vida que una nueva alegría me ha venido a los ojos y un nuevo deseo me ha venido a las manos. Préstame tus senos, dame un montón de palabras para arrojarlas a la calle, a la noche, al mar.
Entra un jefe de avisos económicos clasificados.
Escucharás el r
uido. Abre el paraguas. Este burgués ha traído su paraguas, increíble, como el viento que ronda nuestra felicidad posible. Puedo decir algo sobre la angustia. Soy feliz. Prepara el sonoro cocktail y recién mañana me hablarás de la guerra, de los obuses que caen de los astros, de la trinchera fangosa y los tanques que escupen la muerte.
Entra un miembro de la Conferencia Naval.
Ahora quiero salir en un barco de hierro. Vivo en una casa de hierro. Tengo carcajadas definitivas y ojos duros, redondos y penetrantes.
El hombre que tenía el alma de prestamista, corazón de catedrático, gestos de procurador, está caído contra las piedras de la calle. Me habló de Kant y le eché cocaína en la copa.

La solemnidad caída contra la calle.
Yo soy
un muchacho risueño y fatalista que canta, bebe y baila y de vez en cuando descabeza una siesta recostado en la voz del saxofón.
Mi generación está perdida poruqe han olvidado enseñarnos el fervor.

Alégrate sin embargo. Afuera, el silencio de hierro. Los vendedores de armamentos beben champagne.
No usamos reloj.

El jazz latiendo su sonido irregular, loco, sobre la tarima, es el corazón del tiempo.


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Dame un montón
de palabras púrpuras,
para no
olvidar
olvidar